El Círculo de Fuego se cierra sobre Latinoamérica

Editorial Inverta 440

La firma del acuerdo entre Estados Unidos y Colombia de instalación de más siete bases militares estadunidenses en territorio colombiano, que según las aclaraciones exigidas por el presidente brasileño Luís Inácio Lula da Silva a los presidentes Obama y Uribe fueron consideradas satisfactorias, aunque permanezca la demanda de hacer conocido el contenido del mismo por los países de la Unasur, se constituye en más un visible movimiento de características geoestratégicas, que sumado a la demás bases ya existentes en el continente, la reactivación de la IV Flota y el golpe en Honduras, nos llevan a la confirmación que el Círculo de Fuego en torno de Latinoamérica pasa a cerrarse, suscitando desdoblamientos dramáticos y violentos para nuestros pueblos, a propósito de lo que continúa aconteciendo en el Medio Oriente.

El INVERTA, en su Editorial de Julio de 2008, intitulado “El Círculo de Fuego sobre Latinoamérica”, esbozó la idea de que las bases norteamericanas en este continente tendrían una pretensión mayor de la que aparentemente le son atribuidas, que no se tratan de dispositivos que resguardan el poder hegemónico estadunidense sobre el continente, en función de la herencia de la guerra fría o de control de los movimientos revolucionarios en la región.

Según este Editorial la idea tiene por objetivo mantener el histórico aislamiento de Brasil con relación a los demás países del hemisferio, impidiendo la unidad latinoamericana y bloqueando el desarrollo del potencial económico-social del hemisferio como uno todo, dentro de las nuevas circunstancias de la división internacional del trabajo y de la política internacional. Que la histórica intervención de los Estados Unidos en la región desde las luchas por la Independencia están marcadas por este signo, como bien comprueba el boicot de la delegación brasileña al Congreso del Panamá, convocado por Bolívar (1824), durante el Movimiento de Liberación de Latinoamérica, y que aún todo ese aparato de división, control y sumisión de los pueblos de Nuestra América en las nuevas circunstancias históricas de Crisis del Capitalismo, desde el último cuarto del siglo XX al siglo XXI, sirven a la nueva estrategia de sumisión económica y política, de globalización neoliberal, de los países latinoamericanos, en especial, Brasil, que aislado de los demás desarrolló las características subimperialistas, sirviendo como instrumento de disuasión represiva a los procesos de unidad política y cambios revolucionarios.

Cuando este Editorial fue publicado, las ideas contenidas en el mismo parecían absurdas para algunos, pues el contexto regional, como en los años 60 y 70 que destacaba Cuba en el liderazgo del combate al imperialismo en la defensa de la unidad continental bajo el paradigma de la Revolución Socialista; en la actualidad, destaca Venezuela en la defensa de esta unidad continental bajo los paradigmas de la Revolución Bolivariana. En estos términos es difícil percibir y aceptar que el acuerdo de las bases, la reactivación de la IV Flota, representara cualquier peligro a Brasil, ya que su papel histórico en la región y las nuevas características del desarrollo capitalista en el país de sumisión por el entrelazamiento subordinado de las oligarquías burguesas locales a la oligarquía financiera internacional, en especial, su parcela hegemónica en los EE.UU.; pero, el desenrollar de este proceso y la propia posición del gobierno brasileño demuestra que las ideas avanzadas de este Editorial ya no parecen tan absurdas porque se así fuera ¿cuál es el motivo de pedir aclaraciones acerca del acuerdo entre Estados Unidos y Colombia?

Una vez un sabio visionario afirmó que si la apariencia de las cosas se confundiera con su esencia, toda ciencia sería superflua, y, sin duda, este sabio aforismo cae como un guante para los teóricos del gobierno Lula, inclusive los ideólogos burgueses que se dicen democráticos, patriotas y nacionalistas. ¿Pues que justifica la mayor potencia militar de todos los tiempos en la historia mundial disponer de 7 bases militares para combatir el narcotráfico; la lucha revolucionaria del Pueblo Colombiano, de las FARC-EP y de la ELN, la cual denominan de terrorismo; y combatir la influencia de la Revolución Bolivariana en Venezuela? Lo que podría justificar un movimiento de esta orden?

La Historia demuestra que cuando Hitler inició la guerra, cuyo objetivo general era el dominio sobre el continente europeo, eligió como blanco de sus operaciones iniciales Austria, que el movimiento de anexión de aquel país se dio sin ninguna resistencia, que las tropas de Hitler a través de núcleos ya estaban presentes en aquel país hace bastante tiempo, por lo tanto, cuando de la entrada de sus tropas, al contrario de una recepción hostil, lo que obtuvo fue la saludación clamorosa del pueblo. Pero Austria era sólo la cabeza de puente para el pasaje de las huestes nazis, en su estrategia de dominio continental. Hitler enunció como segundo blanco la joven Revolución Rusa, llevando Europa, en especial Inglaterra y Francia, temerosos de la Revolución Comunista, a una aceptación silenciosa de la anexión austríaca. Y este comportamiento político del viejo continente europeo llevó a la histórica destrucción y barbarie de vidas a partir de 1939 hasta 1945. Hitler hizo un desplazamiento estratégico de sus ejércitos, anexionando país por país en torno a la URSS, pero su foco principal era el corazón del continente europeo, económico y político de entonces: Inglaterra y Francia. La cuestión que se coloca en el momento es que según el desarrollo tecnológico, se hace imposible el desplazamiento de fuerzas que no denuncien el objetivo estratégico. Entonces, es necesario preguntar: ¿Quién es el corazón de Latinoamérica, que en una nueva visión estratégica y de un nuevo régimen social, de unidad, integración, solidaridad y soberanía de los Pueblos en Nuestra América, podría ser decisivo para el sueño Bolivariano y Martiano, por el cual se laten en Cuba y ahora, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua? No hay como negar que este país es Brasil.

Y mientras más crece su desarrollo económico y tecnológico, más su capacidad de conocer las riquezas naturales (el pre sal, agua potable, biodiversidad) y posibilidades sociales, más su importancia se muestra decisiva en el contexto histórico actual; por otro lado, mientras más se profundiza la crisis del imperialismo en el plan internacional, en especial, en el centro principal de esta crisis, los EE.UU., revelando sus debilidades, amenazando la hegemonía económica y monetaria, política, resta la herencia que él logró conquistar en el curso de las dos guerras mundiales y de la guerra fría hasta los días actuales: su complejo industrial militar, arsenal nuclear y demasiadas tecnologías de guerra, espionaje y manipulación que se corporifican en factores objetivos y subjetivos, en sus fuerzas armadas e industria de guerra, y esta situación es aún más peligrosa cuando se ve amenazado de desintegración interna, convulsión social, amenaza de desabastecimiento de cereales para la población y de materias primas para su industria y ve crecer como en la época de la grande depresión, los millones de desempleados, hambrientos, sin techos en sus calles y principales ciudades, viendo crecer la violencia a cada día. El reflejo de toda ideología de superioridad racial e imperial sobre el mundo se pone como herida interna y cáncer, que corroe toda la sociedad, alcanzando los íconos de su exuberancia irracional: Wall Street, GM, Chrysler, Lehman Brothers, Freddie Mac y Fannie Mae, entre otras; al punto de luego de 390 años de opresión sobre la población negra y 144 años de la liberación de la esclavitud y de las luchas contra el apartheid social, como forma de doble explotación sobre las poblaciones de distintas etnias, indígenas, latinas, negras, asiáticas, elegir un presidente que expresara esas “minorías”, oprimidas secularmente por la idea de la eugenesia racial. Todo esto se procesa en las corrientes sanguíneas de la sociedad estadunidense. Cuando Alemania pasó a vivir la situación de humillación, después de la derrota en la I Guerra Mundial, que la crisis económica llevó su pueblo a la desesperación, viviendo en situación similar al que vive los EE.UU. hoy, el pueblo construyó como solución la República de Weimar contra el bolchevismo de la Revolución Rusa y el canto de la voluntad nacional de la eugenesia ariana y así concentró la voluntad de la mayoría de la población y la esperanza de salir de la humillación y de la desesperación económica y de la sumisión en la cual vivía. Pero la crisis de 1929 pasó por encima de la República de Weimar, ahogada por el discurso estridente de Hitler, evocando las potencias del país. Está ahí el desfecho que llevó al cataclismo de la II Guerra Mundial. ¿Qué tiene que ver esto con las posibilidades de la coyuntura que se forma en Nuestra América, impulsada por la Crisis del Capital y la singularidad con los EE.UU. se protagonicen? El desfecho deprimente de su guerra de ocupación y rapiña contra Afganistán y Irak; la sumisión de las superestructuras políticas condensadas en el Gobierno Obama, alterando todo el metabolismo social dominado por el odio racial y humillación de las vacas sagradas del Ku Klux Khan, en la explosión de odio, se hace una variable bastante previsible que podría unirse al complejo industrial-militar en una nueva estrategia desesperada de ahogar las contradicciones internas por las contradicciones externas en una guerra por la recolonización de Latinoamérica. Fidel Castro recientemente afirmó que el acuerdo entre Estados Unidos y Colombia representa la anexión de esta por los EE.UU., con el objetivo de destruir la Revolución Bolivariana y la esperanza de unidad en el continente.

Entonces, nosotros del INVERTA, entendemos que el Círculo de Fuego cierra su cerco sobre Nuestra América, exigiendo de todo patriota, demócrata, nacionalista, y de las fuerzas revolucionarias en el continente, la Unidad y la Defensa de la Soberanía de sus Pueblos y países. Además, que las situaciones de Honduras, y el ejemplo de Haití, son sólo escaramuzas, mensuradoras de la capacidad de respuesta de Latinoamérica a un escenario de guerra de ocupación del imperialismo yanqui en la región: el conflicto en Colombia, el golpe en Honduras, la ocupación de Haití, el bloqueo a Cuba, la anexión de Colombia y la amenaza de invasión de Venezuela y ahorcamiento de la Revolución Bolivariana son ejes concretos para la unidad táctica y estratégica de las fuerzas revolucionarias del continente. El III Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana tiene la responsabilidad de se posicionar sobre este eje y de tener la sensibilidad y sabiduría de confluir las fuerzas revolucionarias en el continente para esta lucha sin cuarteles contra el imperialismo estadunidense. En este particular, no podrá olvidar la importancia de Brasil ni el significado de la división entre las reales fuerzas revolucionarias en el país y los farsantes de ayer y de hoy, que impidieron la delegación brasileña de estar presente en el Congreso convocado por Bolívar y los que impidieron la unidad revolucionaria en la Tricontinental, expulsando a Marighela y aislando las fuerzas revolucionarias dentro del propio país: la Historia es pródiga en ironías.


!Contra la anexión de Colombia por los EE.UU.!

!Fuera con todas las bases militares norteamericanas del Continente!

!En defensa de la Revolución Bolivariana!

!Contra el Golpe en Honduras!

!Contra la intervención militar de Brasil en Haití!

!Por la Defensa de la Unidad y Soberanía Continental!

!Por la Revolución Brasileña!



Aluisio Bevilaqua

Editor de INVERTA, miembro de la Presidencia Colectiva de la Coordinadora Continental Bolivariana, presidente del Capítulo Brasil de la CCB – Luiz Carlos Prestes.

Noviembre de 2009