1º Mayo de 2009: El Objetivo Final es el Comunismo
Essa matéria foi publicada na Edição 435 do Jornal Inverta, em 30/04/2009Manifiesto del Partido Comunista Marxista Leninista (Br) a los trabajadores brasileños en 1º de Maio de 2009
El
Partido Comunista Marxista-Leninista (Brasil) saluda a la Clase
Obrera y trabajadores en general en este 1º de Mayo de 2009 y llama
a todos para unirse bajo la bandera de la Revolución Comunista en
todos los países, siguiendo la palabra de orden cuñada por Marx y
Engels en el histórico Manifiesto del Partido Comunista de 1848. ¿Y
por qué apuntamos el camino de la unidad bajo la bandera de la
Revolución Comunista en este momento? Porque frente a la dimensión
a que llegó la crisis estructural del capitalismo ya no es posible
que sigamos ilusionados con el modo de producción y vida
capitalista: estos están fallidos. La sociedad capitalista de ahora
en delante sólo tiene a ofrecer a los trabajadores y masas
empobrecidas la intensificación de su sufrimiento a través de más
desempleo, hambre, explotación y opresión, en síntesis: horror
económico y pandemias (guerra bacteriológica de exterminio de los
pobres). Por lo tanto, llegó el momento de la clase obrera, en todos
los países, en especial en Brasil, ir a la ofensiva, ultrapasar los
límites históricos de las banderas de lucha del 1º de Mayo de 1886
en Chicago, en los EE.UU., - la Huelga General por la jornada de 8
horas y mejores condiciones de trabajo. Es imposible frente a la
crisis actual sostener banderas de lucha meramente defensivas, es
momento de ir al frente y unirse bajo la bandera mayor de la
Revolución Comunista, como única alternativa a la crisis del
capitalismo y al sufrimiento que ella impone a todos los
trabajadores.
La lucha de clases en el curso del siglo pasado
(XX), dio una gran lección para todos los trabajadores.
Principalmente, para su parte que coqueteó con los partidos
socialdemócratas a servicio de las oligarquías financieras, o con
su brazo dentro del movimiento obrero: sindicalismo amarillo. Esto
costó la vida de la ofensiva histórica de los trabajadores en el
mundo, la Revolución Socialista de 1917, comandada por Lenin y
Partido Bolchevique, que culminó en la Unión de las Repúblicas
Socialista Soviética y en el Campo Socialista del Este, que hacía
la burguesía estremecer en todas partes y permitió que la clase
obrera y el pueblo pobre obtuvieran conquistas históricas en los
países donde la lucha de clases más avanzaba. ¡Fue un periodo
histórico en que cada crisis del capitalismo, y la ofensiva de los
trabajadores hacía “la burguesia dar los anillos para no perder
los dedos”! A pesar del heroico sacrificio de vidas y libertad de
los millones de comunistas revolucionarios en todas partes del mundo
capitalista, asesinados, los trabajadores y el pueblo pobre
obtuvieron conquistas históricas, como reducción de la jornada de
trabajo, sanidad social, vacaciones remuneradas, carnet de trabajo
firmado, salario mínimo para el sostengo de su familia, aguinaldo,
estabilidad en el empleo y otras garantías sociales, como salud,
educación pública y gratuita.
En el curso histórico de
1836 (inicio de las protestas cartistas en la Inglaterra), 1848
(Revolución en Francia y Alemania), 1871 (Comuna de París), 1886
(1º de Mayo en Chicago), hasta 1917 (Revolución Socialista Rusa) la
lucha de clase del proletariado, liderada por los comunistas
revolucionarios, aprendió que cada a crisis del capitalismo su
iniciativa revolucionaria resultaba tarde o temprano en conquistas
hasta el límite de la revolución socialista. Con la grande
depresión mundial del capitalismo en la década de 30, que culminó
en la 2º Guerra Mundial, las conquistas revolucionarias de los
trabajadores y del pueblo pobre llegaron a casi todos los
continentes, un tercio de la humanidad se pasó para el socialismo. Y
este cuadro solamente se invirtió después de años de lucha de la
burguesía para dividir a la clase obrera, el movimiento comunista
internacional, corromper la parte más vacilante de los dirigentes
sindicales y de las organizaciones y partidos comunistas. Este
proceso de contra revolución llegó al auge con la caída de la URSS
y el fin del Campo Socialista del Este Europeo (simbolizado en la
caída del Muro de Berlín), que los contra revolucionarios y
trabajadores ingenuos conmemoran como el “Fin del Comunismo”. A
partir de este episodio la correlación de fuerzas se invirtió, los
trabajadores y el pueblo pobre pasaron a la defensiva, sus
organizaciones sindicales fueron dominadas por los partidos sociales
demócratas y oportunistas de la contra revolución y las oligarquías
burguesas pasaron a la ofensiva a través de la globalización
neoliberal. Aquí está un resumen del porque se agravó el
sufrimiento de los trabajadores en todas partes.
La
globalización neoliberal inmediatamente mostró a que vino,
encontrando los trabajadores en la defensiva arrancó todas las
conquistas sociales obtenidas en el periodo anterior: la
privatización de las estatales destruyó la base de soberanía de
los estados nacionales y solapó la enseñanza y la salud pública;
la desreglamentación del trabajo rasgó la legislación laboral; la
flexibilización del trabajo a través de los modernos métodos de
producción y el empleo de las nuevas tecnologías (revolución
informacional, robótica y química fina) llevó al desempleo masivo,
moral de la historia: comenzó la era de la tercerización, de la
creciente informalidad, retornando a la condiciones de precarización
del trabajo del principio del siglo XIX. El desempleo hizo aumentar
el hambre; el hambre la violencia; la violencia la represión; la
represión las estrategias de supervivencia de las capas pobres:
ocupación de tierras, viviendas. También vemos reaparecer bajo
nuevas condiciones históricas una especie de “acumulación
primitiva” a través del contrabando y del narcotráfico de las
organizaciones criminales oficiales y clandestinas (escuadrones de la
muerte, milicias, etc.). Y se engaña quién imaginar que estamos
hablando de Brasil y de Latinoamérica; estamos hablando de la
realidad de Europa y Estados Unidos, países del llamado primer
mundo, de ahí para concluir que en todas las partes pasó el mismo,
en especial en Latinoamérica, no es necesario mucho esfuerzo para
comprobar, para esto basta citar a Colombia, donde el gobierno
narcotraficante de Álvaro Uribe promueve un verdadero genocidio
contra su pueblo, y la situación de México.
Pero, la faz
más horrible de la globalización aún estaría por mostrarse y
salió a la luz con la crisis del capitalismo en Asia, iniciada en
1997 llegando al crack de las Bolsas de Valores en todo el mundo en
1999. Con efectos devastadores pulverizó un tercio del capital
ficticio (acciones, derivativos, etc.) y comenzó a entortar la curva
del crecimiento mundial. Ella inicia la desmoralización de toda la
ideología neoliberal de las oligarquías burguesas y demostraría su
carácter estructural, general y permanente además de su
transcendencia ambiental. Desde entonces el capitalismo pasó a vivir
la atmósfera de la grande depresión iniciada en 1929 con el crack
de la Bolsa de Valores de Nueva York. Acompañando la crisis de 1999,
un terremoto de movimientos sociales se levanta contra los gobiernos
neoliberales y la globalización y su horror económico. La
contabilidad de la crisis ya mostraba su poder de destrucción de las
fuerzas productivas capitalistas desarrolladas en superproducción de
mercancías y de la población relativa o ejército industrial de
reserva, sea por la concentración de los capitales que lleva a la
destrucción de los pequeños, medios y hasta grandes capitalistas y
en el abandono de plantas industriales creando un cementerio de
fábricas y máquinas, sea por la destrucción violenta de la fuerza
de trabajo, a través del desempleo, miseria, hambre y de las
chacinas. Pero esto era sólo el comienzo de un periodo de terror y
guerras que pasaría a orientar la política oficial del
imperialismo, exterminando la fuerza de trabajo y parques
industriales de los países en la ruta de colisión con las
oligarquías imperialistas de los EE.UU. y Europa, además de la
pérdida de territorios y riquezas naturales (fuentes de materias
primas). Estos fueron los casos del Afganistán e Irak, a ejemplo del
antecedente de la Yugoslavia y de la propia Guerra del Golfo, en
1992.
Pero el horror económico neoliberal de la contra
revolución, también detonaría la reanudación de la lucha de
clases anticapitalista y antiglobalización, en esta la resistencia
comunista vuelve a florecer también ganando impulso en los países
céntricos del capitalismo - EE.UU., Alemania, Inglaterra, Italia y
Canadá -, donde trabajadores y jóvenes se unen y pasan a contra
atacar los fórums e instituciones de las oligarquías financieras;
en el otro lado del Atlántico, en México, los indios se levantan en
armas en el Estado de Chiapas comandados por el Ejército Zapatista
de Liberación Nacional; en Colombia, la lucha guerrillera de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo,
y del Ejército de Liberación Nacional se hacen visibles y amenaza
realizar una nueva revolución socialista en el continente; en
Venezuela, el comandante bolivariano Hugo Chávez llega al Gobierno;
en Ecuador, Argentina, rebeliones populares se siguen una luego de la
otra, derrumbando gobiernos neoliberales, en los demás países, son
electos gobiernos anti neoliberales, llegando al auge de este proceso
con el ataque a la torres gemelas en Nueva York y al Pentágono en
Washington, en los EE.UU., desencadenando el cambio de la política
oficial de dominación del imperialismo de la diplomacia para guerra
y el terror que se vivencia hasta los días actuales. La crisis del
capitalismo del final del siglo pasado, por lo tanto, no llevaría a
cambios sólo en los países de la periferia, también llevaría al
golpe blanco en los EE.UU. y el fraude que condujeron el tirano
George W. Bush al gobierno con el propósito de evitar la crisis en
este centro hegemónico del imperialismo por la guerra de rapiña.
Con el episodio del ataque al WTC y Pentágono, la política anti
terror y su guerra contra el “eje del mal”, hizo aumentar el
terror y la opresión contra los trabajadores en todas las partes del
mundo, colocando en segundo plano la lucha del proletariado y
juventud contra la globalización neoliberal, señalando la
profundización de la crisis del capitalismo en todos los niveles.
Así se formó una situación singular en la lucha de clases
internacional que a pesar de la caída del Campo Socialista del Este
Europeo y de la URSS; a pesar de la desarticulación casi total de
las organizaciones subjetivas tradicionales del proletariado
(sindicatos y partidos y organizaciones comunistas); y a pesar de las
oligarquías burguesas canten loas al que afirmaron “Fin del
Comunismo”, el más ínfimo movimiento de la clase obrera en
cualquier parte del mundo se presenta a los ojos como se fuera la
explosión de un artefacto nuclear contra su propiedad privada, su
dinero, en suma, su poder y sistema. Aquí vale repetir lo que
afirmamos en el INVERTA, en la ocasión: “Desde el ataque al WTC
(World Trade Center) y al Pentágono, el toque de alarma se esparció
por todo el mundo: ¡Afganistán, Filipinas, Colombia, la guerra es
abierta, no hay como esconder! Ya en Europa, en el mismo EE.UU. y
demás países, la opresión llega al insoportable, todo parece estar
por un pelo. El mundo amenazado, pero la pregunta es: ¿Quién
amenaza el mundo? O de otra forma, ¿qué mundo está amenazado? En
el Fórum Económico Mundial (el mismo se reunía en Davos), en vez
de debatir sobre políticas económicas, lo que polarizó fue la
estrategia militar de los EE.UU. y propuestas demagógicas de combate
a la pobreza y miseria. Allá todos reconocían que en la última
década, particularmente estos últimos años, la miseria, el
desempleo y el hambre se ampliaron. En el Fórum Social Mundial,
todos los debates señalaban para este hecho, el crecimiento de la
miseria, del desempleo y del hambre. La lógica parece resumirse a:
capitalismo = miseria; imperialismo = miseria + miseria;
globalización neoliberal = miseria + miseria + miseria; quién dude,
de esta relación que confiera los índices de pobreza del Banco
Mundial y de la ONU, y compare: La informalidad legal (personas sin
documentos) en 2006 alcanzó 4 mil millones de personas (1). El sub
empleo y el desempleo de los 480 millones subió para 820 millones
(1990-1995), después para mil millones y 200 millones (2001). En
2005 más de 3 mil millones de personas sobrevivían con menos de U$
2,50 al día (2), número que sólo no creció más debido al gran
crecimiento económico de China.
Todos esos datos son referentes
a las décadas de crecimiento económico mundial, ahora con la crisis
esa lógica de pauperización tiende a intensificarse. Esto sin
contar con el exterminio por epidemias, hambre, escuadrones de la
muerte y guerras.”
La nueva eclosión de la crisis
estructural en la vértebra principal – los Estados Unidos –
avanza desde la recesión la depresión, llevando consigo toda la
economía mundial ya debilitada por la crisis anterior a repetir en
escala decuplicada el sufrimiento vivido por todos los trabajadores
en la década de 30 del siglo pasado. Para tener una idea, las
pérdidas se contabilizaron en mil millones de dólares, en 1930, en
cuanto hoy se contabiliza en trillones, la población triplicó. Para
tener una idea más precisa, en 1929 la población mundial era
aproximadamente de 2 mil millones de personas (estimativa para 199
países), hoy son cerca de 6 mil millones; el PIB mundial en 1929 era
de 3.696.156 trillones de dólares, hoy son de aproximadamente 53
trillones. En la Gran Depresión de 1930, uno en cada cuatro
trabajadores se quedó desempleado. Con el inicio de la crisis actual
la OCDE ya previó que mitad de la población mundial caerá en la
informalidad, o sea, cerca de 3 mil millones de trabajadores. Según
estimativas, las pérdidas en las bolsas de valores llegaron a 29
trillones de dólares, en el primer año de la crisis. El FMI estimó
las pérdidas en el sistema financiero, de cerca de 4,1 trillones
hasta ahora, y una caída en el PIB mundial de cerca de 1,9%. Ahora
sumando a esto la falta de dinero, acumulo de deudas, inseguridad y
la violencia: la vida se hará insoportable; los que consigan
permanecer empleados sufrirán la intensificación de la explotación
de su fuerza de trabajo por los patrones; los que caigan en el
trabajo informal verán la opresión y la violencia del aparato
represivo del estado recaer sobre su espalda con fuerza inimaginable.
Las cuadrillas de maleantes - de los que usan traje y corbata a los
que usan gorra, (políticos, burócratas o milicianos) asumirán
proporciones gigantescas, casos como el del presidente de la Nasdaq
(que robó miles de personas en todo el mundo), o de Daniel Dantas,
son solamente el comienzo.
Muchos trabajadores iludidos con
las maniobras de los medios de las oligarquías financieras y de los
gobiernos a su servicio imaginan si no hay exagero en estas
previsiones cataclísmicas. En realidad, la situación puede ser aún
peor, nadie sabe todavía donde está es el fondo del pozo o si
llegamos aún al “agujero negro” del sistema capitalista. Bien,
una cosa es correcta, no hay salida de esta crisis del capitalismo,
fuera de una visión cataclísmica. Si pensamos que los gobiernos
mundiales continuarán a cubrir los fraudes y los títulos podridos
en el sistema financiero mundial, tarde o temprano se llegará a la
hiperinflación, pues en contradicción, con la expansión monetaria,
la economía real (la producción mundial) se retrae e el desempleo
crece en todo el mundo reduciendo el consumo. Tarde o temprano la
burbuja de crédito explota, el incumplimiento se presentará en
todos los sectores de la economía y un nuevo terremoto en las bolsas
de valores acontecerá, repitiendo en mayor escala la película ya
vista. Por un lado, mantener la actividad económica al mismo nivel y
ritmo, implica ampliar aún más la crisis de superproducción,
además de eso, potencializar más la crisis ambiental. Por otro
lado, si el cambio en el gobierno de los EE.UU. implica un cambio en
las condiciones de hegemonía mundial, pasando de la unipolaridad a
la multipolaridad, entonces la crisis de hegemonía se profundizará
y con ella la solución final capitalista para la crisis: una guerra
mundial. Por lo tanto, la duda si es exagero decir que la crisis
actual es más profunda y devastadora que la crisis de 1929, la
respuesta es directa: ¡no es exagero!
En estos términos la
cuestión que se pone para los trabajadores de todos los países es
¿qué hacer? Y la respuesta aquí también es directa: unir las
fuerzas y luchar por la revolución comunista desde ya en este 1º de
Mayo de 2009. El mundo de la “modernidad”, de la “democracia
como valor universal”, de la “globalización neoliberal”, del
“libre mercado”; el “mundo sin frontera”; resultó en el
celular sin crédito, en el solipsismo virtual, en la opresión
monetaria, en el horror económico, desempleo, miseria, chacinas y
guerras. Naturalmente, la crisis no alcanza a todos, en especial,
cuando se habla de las oligarquías financieras que se aprovechan de
las crisis para crecer su acumulación a través de la centralización
de los capitalistas más pequeños. Ahora el hecho más sobresaliente
en este proceso es que desde la crisis de 1929, que reflejó las
nuevas condiciones de la estructura capitalista en su fase superior,
el imperialismo, cuya base es el capital financiero, y conviene aquí
acordar que por capital financiero, como lo definió Lenin es el
entrelazamiento del capital bancario con el capital industrial y
ahora esto es válido para el comercio y la agricultura. Entonces,
cuando la crisis se abate sobre el capital ficticio es porque en su
base está la economía real y más que la expresión “Todo Banco
es una Bolsa”, ahora sería más justo decir que “Toda Bolsa es
una economía, presente y futura”. Y como se puede comprobar que en
este momento de plétora del capital ficticio se realizan las
verdaderas orgias del capital, la palabra de orden más importante en
este momento, que se suma a la lucha por la revolución comunista es:
¡los trabajadores no pagarán por la orgia de los capitalistas!
Partiendo de este hecho es importante no olvidar que las
oligarquías burguesas condujeron a la humanidad al umbral de una
catástrofe planetaria, porque al prolongar la vida del sistema
capitalista además de sus límites históricos, a través de su
forma superior, el imperialismo, y de la derrota temporal de las
fuerzas del comunismo, elevó también el carácter de la crisis del
sistema de transición en el modo de producción de la sociedad a una
crisis ambiental que podrá destruir la vida en el planeta. Y que si
la vida se convierte en un infierno para todos los trabajadores: en
las fábricas, construcción civil, tiendas de departamento,
supermercados y agencias bancarias, escuelas – le sacan el cuero;
en la red pública y privada de la salud, en la educación destruyen
las condiciones de vida y la conciencia; en las calles y en el patio
de las casas el aparato policial y fiscal utilizan sus látigos y le
destruyen la dignidad; en los barrios pobres le faltan las
condiciones mínimas de vida, violencia policial y bandos de
maleantes reducen la condición humana a la barbarie y le arrancan la
esperanza y la humanidad; entonces, es momento de romper con esta
esclavitud, explotación, opresión y violencia; romper con la
sociedad capitalista. ¡En este 1º de Mayo de 2009, más importante
que luchar por trabajo, pan y paz, es esencial luchar por la
revolución comunista y conquistar todo esto de una sóla vez! Pues
como ha dicho Oscar Niemeyer: “! Cuando la esperanza huye del
corazón de los hombres, sólo la revolución!”. Y como ha dicho el
héroe nacional y comunista revolucionario Luiz Carlos Prestes: “!No
hay viento favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige!”.
Proletariado Brasileño y de todos los países, uníos bajo
la bandera de la revolución comunista!
Brasil, 1º de
Mayo de 2009
Partido Comunista Marxista-Leninista (Brasil)
Referencias:
1 - Comission on Legal Empowerment of
the Poor/PNUD, *Making
the Law Work for
Everyone*,
disponible en http://www.undp.org/legalempowerment/, Acceso en
29/04/2009.
2 - Banco Mundial,*PovCalNet*,
disponible en http://iresearch.worldbank.org,
Acceso en
29/04/2009.






